En el preciso momento en el que noté como se abría una fisura en esa coraza invisible que todos nos empeñamos en tejernos en mayor o menor medida para defendernos de los ataques imprevistos a nuestra imperfecta humanidad, no sentí debilidad ni vulnerabilidad algunas. Mi alma se sonrió a sí misma y se hizo tan nítida y palpable que creía brillar por dentro. Me hice grande y fuerte, y mi carne se volvió blanda y translúcida, capaz de soportar sin inmutarse lo más mínimo a que la traspasasen del modo más cruel jamás concebido. En aquel momento habría dado igual.
Ocurrió en el preciso momento en el que mi madre cambió el tema de conversación aprovechando que estábamos hablando de todo un poco. De todo sobre lo que normalmente no se habla. Pasó cuando nombró a mi difunto padre y al que no me gusta que ella me nombre dada la fragilidad del momento y los sentimientos. Debido a la ausencia que sería palpable para siempre y que aquí, aunque de maneras distintas, todos sentimos.
Y pasó porque al hacerlo ella sonrió. De una forma distinta a las anteriores que me animó a seguir la conversación sin tener que hundir la cabeza para no recordar momentos dolorosos.
"Estoy muy orgullosa de todas mis hijas y no me arrepiento jamás de ninguna de vosotras. Tu padre no tenía hermanos, ni tíos." me dijo. "Ni tampoco padres claro, tu no llegaste a conocer a tus abuelos. Yo ya tenía tres niñas cuando le conocí, pero él estaba solo. Su apellido se quedaría con él. Su sangre no perduraría, su carne, todo él. Yo no tenía nada para darle. No tenía ni dinero, ni terrenos ni posesiones valiosas. Sólo estaba yo con mis tres hijas y quería darle algo. Algo valiosísimo e importante que fuera solamente suyo. Y le di una hija, tú. Tú fuiste el regalo que le hice para agradecerle que apareciese en mi vida. Eres el significado y la representación de todo lo que me quiso y de todo el amor que me dio. Y eres maravillosa."

Oh T______T Joder, me has hecho llorar.
ResponderEliminar